El aspirante a la Gobernación tiene por delante el desafío de mantener en manos del oficialismo la conducción institucional de la provincia.
Desde que comenzó a concentrarse en la campaña, Rodolfo Suarez, el candidato de Cambia Mendoza que tiene por delante el desafío de mantener en manos del oficialismo la conducción institucional de la provincia, decidió basar su estrategia en todo lo que construyó en estos casi cuatro años de gobierno de Alfredo Cornejo. “Se hizo mucho y lo suficiente como para ofrecer un salto de calidad y de cantidad en todo lo bueno que se construyó”, han dicho alrededor del intendente de Capital, quien ingresó de lleno al modo candidato luego de las PASO del 11 de agosto.
Desde esa plataforma, el aspirante a la Gobernación intentará construir un discurso y una estrategia que persuada a los mendocinos de que él representa la mejor opción y que logre convencerlos de ello; que puede demostrarles que tiene en sus manos un plan que, de aplicarse y resultar exitoso, significará ir decididamente por la reactivación del empleo, la innovación en todas las áreas de gobierno y en la implementación de una aguda profesionalización, desde el Estado, en la prestación y en la extensión territorial de los servicios públicos.
En esos tres ejes trabaja el equipo técnico que ha conformado Suarez con el economista Enrique Vaquié como responsable y coordinador de los estudios previos que tomará para darle sustento y un lineamiento específico a la campaña, a poco más de un mes de las elecciones. Vaquié se graduó como licenciado en Economía en la UNCuyo, fue ministro de Hacienda de la gobernación radical de Roberto Iglesias (1999-2003), luego fue legislador provincial y diputado nacional en el 2011 y, en el 2015, cuando llegó Cornejo al poder, lo nombró ministro de Economía, Infraestructura y Energía hasta que saltó al poco tiempo a la Nación al cargo de vicepresidente del Banco Nación. Por diferencias con Javier González Fraga, Vaquié dejó el banco y se dedicó, hasta el momento, a tareas de consultoría y trabajos en el sector privado.
Vaquié se hizo cargo de los equipos técnicos de Suarez, conformando un grupo en el que participan el economista Alejandro Gallego, el abogado constitucionalista Víctor Ibáñez; el actual subsecretario de Energía, Emilio Guiñazú; el también actual ministro de Gobierno de Cornejo, Lisando Nieri; Federico Morábito; el economista y ex parlamentario del Mercosur, Gabriel Fidel; Claudio Romano, quien es uno de los colaboradores más cercanos de Suarez en Capital; las actuales funcionarias de la Intendencia capitalina Mariana Juri y Natacha Eisenchlas; Lisandro Tomas y Mario Isgró, quienes tienen la misión de registrar las reuniones de los equipos, documentarlas y coordinar lo específico en materia de obras públicas y de los planes de vivienda, respectivamente. Es posible que de esos nombres se componga una buena parte del gabinete que conformará Suarez en la provincia en caso de alcanzar la victoria en setiembre.
El equipo que lidera Vaquié elabora para Suarez diagnósticos y planes específicos. Según aclaran, estos planes están focalizados en la creación de empleo con una fuerte impronta estatal tanto en la inversión en obra pública, aunque también modificando algunas leyes que, entienden, han impedido, por rígidas, la inversión privada. Apuntan, particularmente, al campo del desarrollo minero sin que, por el momento, eso signifique la reforma de la 7.722. En eso hay una coincidencia con la principal oposición y lo que su candidata, Anabel Fernández Sagasti, no sólo insinúa sino que afirma: hacer avanzar los emprendimientos mineros que están en estudio encuadrados en la famosa ley 7.722. Allí en el horizonte aparecen la explotación de Hierro Indio, en el Sur provincial, y la de cobre de Uspallata, conocida como San Jorge.
El equipo se concentra en ofrecerle a Suarez un esquema de acción integral en caso de llegar a la Gobernación. Esto lo explican al señalar que, en una potencial administración provincial del actual intendente de Capital, no priorizará un solo sector económico, como ocurriera por muchos años en la provincia con la vitivinicultura, por caso. En ese sentido, Suarez implementaría un cúmulo de medidas de entrada para atacar, dicen, todos los frentes. Para multiplicar el empleo en general, su gestión tendría en foco la vivienda, como lo reafirman; la minería a gran escala, empezando por los proyectos ya aprobados o que se encuentran en la etapa de estudio de impacto ambiental, teniendo en cuenta que para llegar a su realización y explotación demandan entre cinco y seis años; lo propio ocurre en la actividad petrolera, donde un solo emprendimiento para alcanzar su vida útil lleva, cuando menos, 8 años en promedio. Vaquié y su equipo entienden que la energía en un sentido amplio tiene mucho por crecer y mostrar todavía en la provincia.
En esa línea avanzan con el turismo y con dos o tres proyectos de nuevas obras hidroeléctricas en las que se concentraría el nuevo gobierno que sucedería al de Cornejo, de conseguir la victoria.
Aunque no lo dicen, en el entorno de Suarez ya trabajan en la hipótesis de que si llegan al Gobierno, muy probablemente lo harán con una administración de otro signo y color político. Por eso, Suarez ha comenzado a evaluar alternativas de gestión y desarrollo casi en soledad. “Suarez está mirando para adelante, convencido de que, más allá de lo que ocurra con el Ejecutivo nacional, Mendoza crecerá, independientemente de circunstancias que puedan a llegar a ser hostiles. Mendoza crecerá por sí sola y lo puede demostrar”, afirman, entusiastas y convencidos.

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